La felicidad se obtiene mediente el esfuerzo diario por alcanzar objetibos y metas, sin esa ilusión la vida se convierte en una devenir cotiadiano sin esperanza y sin dignidad.La discapacidad jamás debe de suponer la renuncia a la Dignidad Humana y muchos menos ser la escusa para una falsa felicidad. La discapacidad no debe de ser una "excusa" sino un valor "añadido". La adaptación debe ser el núcleo de todos los esfuerzos para conseguir la integración social de los jóvenes neuromusculares. Por tanto, hay que conseguir la mejor y la máxima formación y calificación profesional posible de la misma manera que los no discapacitados aunque por itinerarios de aprendizaje adaptados a la singularidad de cada alumno discapacitado.
No todos los discapacitados ni todas las patologías son iguales ni requieren el mismo tratamiento educativo, social, médico etc. Existen hechos diferenciales. No podemos particularizar pero tampoco generalizar inflexiblemente sin tener en cuenta diferencias objetivas y científicas.
|